Con mis hermanas nos llevamos genial y siempre reímos
mucho. Hace poco estábamos en la fiesta de graduación de un pariente. Mi
hermana llegó tarde y cuando entró en la sala todo el mundo la miró con caras
muy serias. Al encontrar su sitio intentó hacer todo lo posible para no
molestar la celebración pero su silla produjo un ruido enorme en el silencio
total. Nos miramos y nos costó mucho detener la risa que nos atacó.
Todos os dias salto para o mesmo assento suado, do lado da janela, ainda aquecido pelo passageiro anterior. Dá sorte... Se me sentar aí o meu dia decorre sem grandes peripécias. Por vezes uma coisita ou outra... mas nada de grave. E, ao fim do dia... puf... caio de novo no meu assento. Mas hoje, o meu lugar estava ocupado e o caminho errado. Foi quando gritei: ― O senhor enganou-se! Que percebi que a enganada era eu. Francisca Reis , 17 anos, Cantanhede Escritiva n º 31 ― erros nos transportes
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